Por: Bruno Carrillo Ibáñez
En una jornada marcada por la emotividad y el reencuentro, la artista nacional Johanna Martin inauguró la exposición “Paisaje interno-(geo)grafía del alma” en la Sala de Exposiciones de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), donde expresó su agradecimiento a todos quienes han sido parte de su camino, con especial menciones a su familia y, con una palpable emoción, a su madre, quien ha sido un sostén fundamental en su vida y carrera artística.
La galería, tiene un carácter profundamente personal, originado en el proceso de duelo tras la enfermedad y el fallecimiento de su padre. Contando con 15 piezas, separadas en dos grupos, uno enfocado en el cuerpo y otro en la naturaleza del paisaje. En los cuales, mediante las pinturas, la artista trata la conexión entre ambos, exponiendo una reflexión sobre la “(geo)grafía” interna del alma, separando el término, señalando que la vida está llena de símbolos y, a su vez, la manera en que las experiencias marcan el mundo emocional de cada uno.
Al terminar su discurso, Johanna, destacó la importancia de presentar esta exposición en un espacio estudiantil: “Yo creo que fundamentalmente es el tipo de público que la visita. Porque uno tiene que partir siempre de la gente más joven para poder ir generando ese gusto, ese interés por analizar, por darle vuelta. Los procesos de formación están ahí y la obra se relaciona de otra manera que con la persona adulta”.
De igual manera mencionó la importancia de la gestión de la Dirección de Extensión Cultural y Universitaria y el valor de generar espacios destinados al arte: “Que se haya creado este espacio, que la Universidad haya destinado un espacio exclusivo para presentación de la obra, así como también para presentar obras de teatro en la sala que tiene aquí anexa, todo es tremendamente significativo”.
Ubicada en la sala de exposiciones del piso -1 del Edificio Central, la muestra estará abierta al público hasta el jueves 24 de abril, invitando a los espectadores a absorber este viaje introspectivo, donde el arte se convierte en un enlace entre el cuerpo humano y el paisaje físico.